Amores en el Elíseo

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Lo llevarán en los genes o ¿será culpa del romántico Sena o de la nostálgica Boheme? El caso es que ni un presidente de nuestra vecina Francia se salva de su fama de mujeriego.

Cuando conocimos a Hollande no nos lo podíamos creer! Con esa cara de no romper un plato abandonó a su mujer, la preparada candidata socialista Segolene Royal, con la que tenía cuatro hijos, por la periodista Valerie Trierweiler, con la que inició un romance secreto un año antes de separarse. Los celos llevaron a Valérie a apoyar via twitter al rival político de Royal, lo que estalló en un odio aún más profundo entre ambas y a ganarse la impopularidad del  pueblo francés.

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Ya se lo advirtió su antecesora, la actriz Carla Bruni, si quería convertirse en una auténtica primera dama y hacerse respetar, debería casarse. Consejo que Valerie desoyó. Y, como dicen que donde las dan las toman, ahora la triunfal amante ha pasado a convertirse en mujer traicionada. El conquistador presidente ha puesto los ojos en la joven actriz Julie Gayet a cuyo apartamento acude cada noche en motocicleta. Todo un escándalo mediático que ha hecho que la compañera de Hollande sea víctima de una gran depresión.

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Y éste no es el único caso de un inquilino del Eliseo cuya vida privada haya estado salpicada de sonados romances: Sobre Giscard DÉstaing corre el rumor de que su coche chocó con el camión del lechero a horas bien tempranas, cuando el entonces presidente iba acompañado de una joven actriz .

La relación más sensacional de todos los líderes galos la provocó Miterrand al publicar la revista Paris Match las fotos de Mazarine, la hija natural del presidente, fruto de una sólida relación extra matrimonial. A su entierro acudieron ambas familias.

Su sucesor, Jacques Chirac, a pesar de ser el que más fama de mujeriego tenía, ha sido el que menos escándalos ha provocado, y eso  que su esposa decía que las mujeres «galopaban» tras él.

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Y qué decir del provocador Nicolás Sarkozy con tres matrimonios plagados de infidelidades. A su mujer durante 14 años la abandonó por Cecilia Ciganer, una mujer con gran habilidad política que le ayudó a triunfar en su carrera a la presidencia. Las infidelidades por parte de ambos rompieron una relación en la que la publicista fue sustituida , cuatro meses después de que él alcanzara la presidencia , por la cantante italiana Carla Bruni, a la que dicen propuso matrimonio dos horas después de conocerla y con la que se casó en 2008.

Casualidad o fama merecida? El caso es que algo tendrán los presidentes franceses para ganarse su éxito con las damas. ¿Será eso que llaman  el erotismo del poder?

 

Comentarios

  1. maria candau dice:

    tendrá que ser el erotismo del poder porque por su cara bonita desde luego sí que no es! jajaja

  2. Rocío AO dice:

    Estos presidentes no dejan de sorprendernos.

  3. alejandro dice:

    el poder esta que trinaaaa

  4. lucia dice:

    Y el mundo pendiente de estas andanzas!!!! Como si esto nos diera trabajo, salud o resolviera la crisis. No puede ser que los pueblos repitan todos los mismos patrones. Qué tristeza!!!

    1. Inmaculada Casal Llamas dice:

      Y los electores todavía esperando q cumpla sus promesas electorales!

  5. Alcibiades dice:

    La jodienda no tiene enmieda
    en la Zarzuela y en el Sena
    se cambia la oficial por la «buena»

    Presidentes ahora morganáticos
    por causa de amores lunáticos
    princesas portadas de Hola y Semana
    yacen con quienes le viene en gana

    Ya nada es como en tiempos pretéritos
    de polvo en polvo haciendo meritos
    hoy me acuesto con la favorita
    y mañana me levanto con doña Elenita…

  6. Alcibiades dice:

    Por cierto, y hablando de amores eventuales y volubles, hace ya unos años leí una entretenida novela –y sólo éso– de un curioso personaje llamado Enrique Jardiel Poncela, del que todo ustedes conocen perfectamente biografía y obra. Aquella novela tenía el título de, Amor se escribe si hache. No quedó aquella publicación entre los más excelso de mis lecturas, pero si que logro recordar una simpática frase que por aquellas páginas puede memorizar: «El amor es como los columpios, al principio parece divertido, pero acaba dando náuseas»

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